Despojo de inocencia
En pleno centro de Santiago, a pasos de la Plaza de Armas, un espacio en el subsuelo de un Centro Comercial contiene los Entretenimientos Diana. Un espacio que, a pesar del tiempo, perdura con sus coloridos y vislumbrantes videojuegos de luchas, carreras, arcade y más. Un espacio encapsulado en el tiempo en aquel subterráneo destinado a la entretención familiar y adolescente, a las risas y a la diversión enmarcada en los recuerdos.
Pero solo hace falta girar y subir un poco la vista para que este panorama cambie. Sobre el subsuelo, luces neón y pesadas cortinas rojas se entreabren con seducción a su espectador. Delicadas siluetas se dejan entrever, piernas, brazos y miradas aparecen y desaparecen. Lugares ocultos y visibles a la vez; puertas que se abren y se cierran, figuras que ingresan, figuras que salen, raudas, sigilosas.
Es la paradoja de esta galería de los subsuelos, en donde habitan a la par lo familiar y recreativo en contraste a ese actor despojado de su inocencia y el pequeño niño que alguna vez fue.












